¿Por qué algunos científicos huyen de los periodistas como de la peste?
Shora | 18 diciembre, 2010 | 6:20 PM
La ciencia no sólo está para ampliar nuestro conocimiento y aplicarlo en beneficio del ser humano, también tiene el deber de acercarse al gran público para que éste no quede al margen de sus avances y sepa valorarla y, hasta cierto punto, comprenderla. Si viviéramos en la era de las cavernas podríamos permitirnos vivir sin tener ni idea de ciencia, pero en un mundo cada vez más dependiente de la ciencia y la tecnología, ignorar sus principios más básicos es extremadamente peligroso a largo plazo.
Así pues, cuando llega el momento en el que un científico siente el deber y posee el tiempo necesario para divulgar su trabajo más allá de las revistas científicas, hacia la sociedad general (aun cuando ese extra se valorará laboralmente con el mismo valor que 0), se encuentra con básicamente dos posibilidades:
-La minoritaria, pero cada vez más extendida: El científico divulga su propio trabajo a través de la red, otras veces con libros o participaciones ocasionales en prensa y radio.
-La mayoritaria: El científico se pone en contacto con el periodista (o viceversa) para que éste haga de intermediario y de altavoz hacia la sociedad.
Aunque hay muchas y buenas razones para que científicos y periodistas colaboren y hagan llegar su información sobre ciencia a la población, también existen algunos “peligros” que hacen que bastantes científicos tiendan a huir de los periodistas como de la peste. Muchos pueden ser los miedos de un científico cuando contacta con un periodista pero, sin lugar a dudas, el principal temor es que el periodista exagere o tergiverse (de forma consciente o no) lo dicho por el científico.
En la actualidad, diagnosticar una
¡Que no cunda el pánico! Este post no va a tratar sobre los típicos tópicos al estilo “Los Hombres son de Marte, las Mujeres de Venus” ni les voy a contar una 


Hoy les daré una visión más amplia de un producto que todos hemos visto a través de los medios de comunicación. Pero no esa visión tierna, entrañable y prometedora a la que nos tienen acostumbrados, no. Una visión de lo que ocurre en realidad, de lo que hay de cierto en todas esas falsas promesas y resultados y que jamás verán reflejado en los grandes medios.
Pues sí, como lo leen, las mujeres que viven juntas durante bastante tiempo tienden a sincronizar los ciclos menstruales. Una curiosidad que puede que muchas de las lectoras de este blog ya sepan o incluso algunas hayan experimentado al convivir con más mujeres.





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