La ingeniosa aventura del Doctor Balmis contra la viruela
Shora | 12 julio, 2010 | 9:06 PM
Hablar de la viruela no es sólo hablar de una enfermedad fantasma sino también de uno de los mayores logros de la medicina científica. Resulta difícil creer que esta enfermedad, de la cual sólo quedan como vestigios las marcas de la vacuna en las personas mayores y muestras del virus protegidas bajo importantes medidas de seguridad en ciertos laboratorios, diezmara a la población hasta bien entrado el siglo XIX. Pero en la encarnizada lucha del hombre contra uno de sus asesinos microscópicos más mortíferos no sólo la ciencia resultó fundamental, en la historia de esta batalla encontramos a multitud de médicos y enfermeras anónimos y no tan anónimos que persistieron con sacrificio y altruismo en cortarle las alas a la viruela. El héroe de la historia de hoy es el poco conocido Doctor Balmis, uno de los principales médicos que dedicó gran parte de su vida a luchar contra esta enfermedad con ingenio y tesón.
Corría el año 1796. Un modesto médico rural llamado Edward Jenner, inspirado por el comentario de una ordeñadora de vacas que afirmaba no contagiarse de viruela, puso a prueba un método que cambiaría la historia de la humanidad para siempre: la vacunación. Y, aunque la acción no brillase precisamente por sus buenas prácticas éticas al poner en riesgo a un niño para comprobar que no se infectaba de viruela, lo cierto es que lo consiguió. Descubrió la mejor manera de atacar a las enfermedades infecciosas: Impedir preventivamente que nos llegasen a causar enfermedad alguna.







Hace ya tiempo desde la última vez que en MedTempus pudimos observar una buena animación 3D de temática biológica con:
Entrada útil e imprescindible dónde las haya. Sobre todo para el personal sanitario, en este frío invierno donde las gripes y catarros campan a sus anchas.

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