Herbolarios: El coqueteo diario con la ilegalidad
Shora | 3 Marzo, 2010 | 12:46 pm
En casi cualquier feria que se precie, entre los distintos puestos de joyas de fantasía, ropa artesanal y tómbolas vendiendo Wiii de Nintondo, encontramos a los tradicionales herbolarios ambulantes. Repletos de sacos con distintas hierbas y rotuladas para cientos de indicaciones: Reuma, dolor, estrés, estreñimiento, hipertensión, impotencia… Pocas son las dolencias que se quedan sin tratar por estas maravillosas hierbas que se llevan de aquí para allá, de feria en feria.
Pese a la permisividad social ante las prácticas de herbolarios ambulantes lo cierto es que estas prácticas están catalogadas como ilegales en la ley del Medicamento (25/1990), concretamente en el artículo 42 sobre las plantas medicinales donde se dice:
3. Podrán venderse libremente al público las plantas tradicionalmente consideradas como medicinales que se ofrezcan sin referencia a propiedades terapéuticas, diagnósticas o preventivas quedando prohibida su venta ambulante.
Hace dos días, ante la inminente aprobación de la reforma de la ley del aborto, la Universidad de Navarra (perteneciente a la secta del 
Desde fuera, la labor del médico suele ser percibida con una visión muy romántica (en algunos casos particulares, también satánica): El galeno atiende al paciente, charla con él para deducir un diagnóstico, pide algunas pruebas si hacen falta, le pauta un tratamiento y, si es necesario, se hace un seguimiento. Así es, en teoría y en general, el día a día del médico. Sin embargo, pocas personas fuera del ámbito sanitario se dan cuenta de que prácticamente todos los pasos anteriores van acompañados de sus correspondientes papeleos. De hecho, a no pocos les sorprenderá el siguiente dato: ¿Sabían que, de media, un 33% del tiempo del médico de cabecera en España lo dedica a la burocracia cuando usted acude a consulta?
Aborto sí, aborto no. Un tema recurrente y polémico en nuestra sociedad (y en muchas otras) pero sobre el cual hay mucha confusión e ideas equivocadas al respecto. Entre las religiones que dicen una cosa, los médicos otra, la ley y la OMS otro tanto, se crea un cacao mental colectivo que no hace sino arrojar dudas y que mucha gente defienda su postura en base a datos erróneos. Y no me estoy refiriendo al plano ético (donde se puede discutir largo y tendido) sino sobre los hechos objetivos del aborto en sí mismo y el amparo legal que recibe en nuestro país.
Si hubiera tenido que contar las veces que he oído cosas como “Me voy a hacer donante, cuando muera quiero que mi cuerpo sirva a otras personas” o las veces que he visto campañas del estilo “Hazte Donante (Post-mortem)” creo que hubiera perdido la cuenta al poco de empezar. Y es que se trata de un error muy extendido. Ya sea por falta de información a la población por parte de quiénes crean y aplican las leyes, como por parte de las autoridades sanitarias, un gran porcentaje de esta población aún no sabe que, por ley, es donante de órganos.

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