Aquellos tiempos en los que la cocaína, el opio y la heroína campaban a sus anchas…

21 04 2007

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Aunque, actualmente, todas estas sustancias están fuertemente prohibidas y se persigue a sus distribuidores, la situación fue muy distinta antes de que se tomaran medidas legales y se fueran demonizando socialmente. Vinos, medicamentos, jarabes para niños, Coca Cola… La variedad de productos que contenían estas drogas era muy amplia y eran de consumo general en la población. Sin embargo, conforme se fueron conociendo mejor sus efectos y surgieron ciertos intereses económicos fueron desapareciendo poco a poco, hasta quedar sólo algunos vestigios que han sobrevivido milagrosamente hasta la fecha.

En una sección de la página web de la Universidad de Buffalo relatan aquellos productos que existían antes de la prohibición de las sustancias psicotrópicas con gran cantidad de imágenes:

Before Prohibition

La prohibición de las sustancias psicoactivas ha evolucionado gradualmente en los Estados Unidos y en Europa. El laúdano, un preparado con opio, había estado disponible por todos lados desde el siglo XVIII. La morfina, la cocaína e incluso la heroína se veían como curas milagrosas cuando fueron descubiertas por primera vez. Durante la mitad y final del siglo XIX, muchos fabricantes proclamaban orgullosos que sus productos contenían cocaína y opio. Unos pocos, como el Jarabe Calmante para niños de la Señorita Winslow que contenía cocaína, tenían más reparos en divulgar sus principales ingredientes. A principios del siglo XX, los problemas con el uso habitual de la cocaína y los opiáceos fueron siendo cada vez más aparentes. Esto condujo a la desaparición de estas sustancias de algunos productos (E.j.: Coca Cola) y a la introducción del Decreto de “Pura Comida y Droga” (1906) en los Estados Unidos que requería la lista de ingredientes en las etiquetas de los productos. Sim embargo, los remedios narcóticos estándar como la tintura de opio, todavía estaban disponibles a principios del siglo XX y los inhaladores de Benzedrina (un tipo de anfetamina) se comercializaban sin receta hasta principios de los años 50 […]

Sin duda, entre los múltiples y curiosos productos que vendían por aquella época, destaca el Jarabe para Niños de la Señorita Winslow (si aquí se hubiera vendido en el botiquín “de la Señorita Pepis” unas décadas antes, habría hecho furor)

Jarabe Morfina

[…] era una indispensable ayuda para las madres y las encargadas de cuidar a los niños. Contenía 65 mg. de morfina por 28 gramos de jarabe y calmaba con eficacia a los bebés que no descansaban y a los niños pequeños. Probablemente, también ayudaba a las madres a relajarse después de un duro día de trabajo. La Compañía usó varios medios para promocionar su producto, incluyendo libros de recetas, calendarios y tarjetas […]

Aunque este adorable anuncio de un producto con cocaína dirigido a niños también se las trae:

Gotas Cocaína

Se suponía que eran para calmar el dolor, pero después de tomarlas los niños terminarían con unas ganas de fiesta y una hiperactividad que, sumada a la que ya suelen tener a esa edad, los convertirían en pequeños seres incontrolables.

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Simulación de Ratones Drogados

21 10 2006

Mouse Party

Mouse Party se trata de un proyecto divulgativo sobre los mecanismos neuronales implicados en la acción de las drogas realizado por la universidad de Utah.

Los ratones se han montado una fiesta en el laboratorio y cada uno ha elegido su propia droga particular. Vemos un ratón enfarlopado, otro emporrado, otro liserginizado, otro metanfetaminado y un montón más de neologismos derivados del consumo de drogas que me acabo de sacar de la manga.

Aunque por los movimientos y la actitud de cada ratón ya se identifica muy bien el tipo de droga que han consumido (el ratón que ha tomado LSD se le ve alucinando con su mano), lo interesante de esta animación es poder escoger a cada uno de los ratones para profundizar sobre la acción de las drogas a niveles microscópicos, viendo lo que ocurre en las sinapsis de las neuronas y, más tarde, en las áreas concretas del cerebro dónde se produce principalmente el efecto.

Desde luego, una forma muy original y entretenida de divulgar sobre los mecanismos de acción de las drogas.

Artículos Relacionados: Animaciones de los Efectos de las Drogas en el Cerebro

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La Catástrofe de la Talidomida

24 08 2006

talidomida Aviso Previo: Esta entrada y ciertas imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas, especialmente embarazadas.

Corría el año 1953, una compañía farmacéutica suiza, Ciba, acababa de sintetizar una nueva sustancia cuyas consecuencias jamás imaginaron, la talidomida. Después de un periodo de pruebas extenso, no completaron su desarrollo al no encontrarle efectos farmacológicos apreciables. Sin embargo, otra compañía alemana, Chemie Gruenenthal asumió la responsabilidad de continuar el desarrollo de esta sustancia en 1954.

Según la propia compañía alemana, realizaron experimentos con la talidomida en monos, un paso indispensable para la evaluación del fármaco antes de ser aplicado en el ser humano, y no se encontraron efectos secundarios. Tampoco en conejas, ratas y perras embarazadas a las que se les suministró el medicamento durante varias semanas. Mucho más tarde se descubriría que los animales recibieron la talidomida en un periodo de tiempo equivocado y/o en dosis tan grandes que los fetos habían muerto. En resumidas cuentas, las pruebas se hicieron de forma incorrecta y los resultados se falsearon.

Basándose en estas supuestas “pruebas”, las autoridades alemanas aprobaron la talidomida para humanos. No tenían ninguna razón para rechazarla, pues según los informes todo era normal. Se unía además el hecho de que no fue hasta 1961 cuando se introdujo en Alemania unas leyes específicas sobre el control de fármacos. De esta forma, el paso para la comercialización de la talidomida fue algo bastante sencillo.

Inicialmente se comercializó como un tratamiento para las convulsiones epilépticas, más tarde se demostró que este tratamiento era inefectivo. Después se utilizó en unos ensayos clínicos como un nuevo antihistamínico como tratamiento de la alergia. Tras un tiempo, comprobaron que no tenía efecto alguno. Sin embargo, en cada una de estas pruebas que se realizaron se observó que sí era bastante efectivo como sedante. Al final, tras muchas vueltas, el destino definitivo del fármaco fue para tratar las nauseas, la ansiedad, el insomnio y los vómitos matutinos de las embarazadas. Tres años más tarde, en 1957, la talidomida se convirtió en el medicamento de elección para ayudar a las embarazadas. Su uso se extendió rápidamente al año siguiente y se introdujo en varios países de Europa, África, América y también en Australia.

El furor del nuevo fármaco era evidente, la publicidad no dejaba lugar a dudas “era totalmente seguro para embarazadas” y el éxito de la compañía Chemie Gruenenthal parecía evidente.

talidomida

Sin embargo, un año antes de que se comercializara internacionalmente (1956), nació el primer niño con las consecuencias de la talidomida. Claro que por aquel entonces no se tenía ninguna sospecha. Aunque las malformaciones son raras, pueden ocurrir sin ninguna causa concreta. No fue hasta cuatro años y medio más tarde de ese suceso aislado cuando un obstetra australiano, William McBride, se dio cuenta de que algo iba mal. Detectó en un plazo muy breve de tiempo, malformaciones casi idénticas en tres bebés recién nacidos. No era normal, anomalías de ese tipo se encuentran unas pocas por cada década, pero no en tres bebés en el mismo tiempo. La frecuencia se salía de lo normal y había una clara evidencia de que había algo más que una causa espontánea.

Lo que aquel obstetra diagnosticó en aquellos bebés fue la focomielia. Una rara enfermedad congénita en la que hay una falta de desarrollo total o parcial de piernas y brazos. Pero también aparecían otras anomalías menos raras en otros recién nacidos, sordera, ceguera, malformaciones internas de los órganos…

talidomida

talidomida

Tras detectar esas anormalidades McBride envió sus observaciones al Lancet, una prestigiosa revista de medicina. Sin embargo, su publicación se retrasó unos meses “por falta de espacio” en la revista. Pero él no fue el único que detectó que las cosas iban muy mal. Obstetras de todos los países en los que se introdujo la talidomida observaron como alteraciones tan raras como la focomielia estaba apareciendo de forma frecuente. Al principio no supieron a qué se debía, plantearon explicaciones medioambientales, infecciones, rayos x, sustancias tóxicas, etc. No fue hasta el 11 de noviembre de 1961 cuando otro médico, el doctor Lenz vio con claridad que el culpable de todas esas malformaciones era la talidomida. 5 días después de su descubrimiento, cuando se sintió que estaba totalmente seguro por las investigaciones que había realizado, llamó por teléfono a la compañía Chemie Gruenenthal. Le llevó días de intensas discusiones con representantes de la compañía, autoridades sanitarias y expertos, antes de que el medicamento fuera retirado, sobre todo por cómo la prensa reaccionaría. Chemie Gruenenthal continuaba negando los efectos teratogénicos (que provocan malformación) de la talidomida. Pero cada vez crecía la sospecha de que no lo negaban precisamente por una ignorancia honesta, sino con el propósito de debilitar las acusaciones en contra de la compañía.

Mientras tanto, en todo ese plazo de tiempo transcurrido, más 15.000 recién nacidos en todo el mundo sufrieron las consecuencias del medicamento, de los que actualmente sobreviven menos de 5.000. No se tardó en denominar a lo ocurrido como “La Catástrofe de la Talidomida” y el nombre del fármaco se convirtió en el paradigma del acto farmacéutico más despreciable.

Después del suceso, muchos países progresivamente empezaron a promulgar leyes de control de los medicamentos y también la exigencia que éstos sean sometidos a ensayos farmacológicos y probados en animales, además de ensayos clínicos en personas antes de su comercialización.

También comenzó la época de compensaciones económicas a todas las familias afectadas en todos los países en los que se distribuyó el medicamento. Se volvió a estudiar con detenimiento las pruebas que Chemie Gruenenthal presentó en su día a las autoridades alemanas para que se aprobara como fármaco y entonces fue cuando se descubrió todas las irregularidades que habían cometido. Se llevó a la compañía a juicio y se le obligó a que fuera ésta quién recompensara económicamente a las víctimas.

El fármaco que había sido anunciado como “totalmente seguro” pasó a ser uno de los fármacos más teratogénicos que se han conocido, bastaba la ingestión de una sola dosis para producir graves malformaciones en el feto y el 40% de las víctimas morían antes de su primer año. Aún así, se sigue recetando en algunos países como tratamiento contra la lepra y algunos tipos de cáncer.

Para saber más:

The History of Thalidomide

Thalidomide

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Animaciones de los Efectos de las Drogas en el Cerebro

25 05 2006

drogas cerebro

Drogas y el Cerebro

Una estupenda página, muy didáctica, en la cual nos explican paso a paso y con animaciones los mecanismos neuroquímicos que ocurren en el cerebro cuando se hace uso de drogas como el alcohol, el cannabis, la nicotina, el speed… De esa forma queda muy comprensible y no resulta algo tan abstracto, como podría parecer al principio, cuando se habla de sinapsis o neurotransmisores sin tener una imagen mental previa de los conceptos.

Si una imagen vale más que mil palabras, una animación vale más que mil imágenes.

Vía: Menéame

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Las almendras amargas son tóxicas y letales

31 01 2006

almendros A todos nos ha pasado alguna vez:

Estamos comiendo almendras felizmente y de pronto hemos encontrado una con un sabor especialmente amargo y hemos escupido al instante si la situación lo permitía. En caso de restaurantes y lugares similares, donde dicha acción era comprometida de realizar, seguro alguien habrá echado disimuladamente lo que quedase de almendra en una servilleta lo más escondida posible. Y bien hecho, no sólo el sabor es insoportable sino que la ingesta de ésta es increíblemente tóxica. Bastan 20 almendras de este tipo para matar un adulto y sólo 10 para un niño.

Normalmente, las almendras que solemos comer, de sabor agradable, proceden del Prunus Dulcis (Almendro Dulce) y es la variedad que se cultiva extensamente. Sin embargo, hay otra variedad, de carácter silvestre que es el llamado Prunus Amara que es el que produce la almendra amarga. Suele pasar (propia experiencia de ser hija de agricultores) que cuando se cultivan almendros dulces siempre surge alguno que sale, lo que se llama en el argot de los agricultores “borde”, que es el que da las almendras amargas. Esto es debido a que cuando se plantó el almendro, la semilla que se utilizo no era dulce, sino amara. En ocasiones puntuales, cuando compras semillas en grandes cantidades, alguna de vez en cuando se cuela como dulce siendo amarga. Por esa razón, a veces llega a nuestra mesa alguna almendra que no es de nuestro agrado,

El almendro de ambas variedades (Dulcis y Amara) están relacionados entre otros árboles con el Albaricoquero. Con la particularidad de que lo que nosotros ingerimos son las semillas del fruto en la almendra y la capa externa del fruto en el albaricoque.

Ambos frutos, albaricoque y almendra amarga, poseen una sustancia llamada amigdalina. Cuando nosotros ingerimos la almendra de dicho sabor desagradable y la mezclamos con la saliva (agua) obtenemos glucosa (hidrato de carbono), benzaldehido (es el que aporta el sabor amargo) y ácido cianhídrico (HCN). El HCN, que al formar sales se produce el archiconocido cianuro que es uno de los venenos más potentes que existen.

Amigdalina

Con una dosis relativamente baja se producen nauseas, trastornos respiratorios e hipotermia. Con la dosis suficiente (20 almendras en adulto) se produce una asfixia repentina y letal.

Aunque el albaricoque, cereza, ciruela y melocotones (entre otros) poseen esta sustancia, como la semilla es el hueso y nadie la ingiere, no hay peligro de intoxicación, que es lo que no sucede con la almendra.

Cabe mencionar que las almendras dulces inmaduras también poseen cierto grado de amigdalina, pero es un cantidad mucho menor que las almendras amargas. Aún así, es recomendable no ingerirlas sin estar maduras.

Desde luego, debemos agradecer al benzaldehido su sabor repelente, sino fuera así gran cantidad de personas morirían por la ingesta de almendras si el sabor no les alertara.

La amigdalina se utilizó durante un breve tiempo en el tratamiento del cáncer (con el nombre de Laetrile), pero debido a que produjo bastantes muertes, tardó poco en ilegalizarse en Estados Unidos y actualmente sólo circula por el mercado negro o en países en los que aún sea legal este “medicamento”.

Seguro que la próxima vez que encuentre una almendra amarga será menos meticuloso en librarse de ella.

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