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Dic 24 2006

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El fenómeno del ataque al corazón de Año Nuevo y las felices Navidades coronarias

Corazón Mano
Llegaron las Navidades y con ellas las fiestas, los regalos, las reuniones familiares, los dulces y multitud de eventos en estas fechas que nos invitan a abrir el corazón a los demás. Sin embargo, no deja de resultar irónico que, estas mismas fechas que tanto alegran el corazón a tantas personas, sean a su vez las que más incrementen el riesgo de un ataque al corazón. Tanto, que los picos de mortalidad cardiovascular son notablemente superiores a cualquier otra época del año.

Y no es mera casualidad, sino causalidad, que sean precisamente las Navidades donde más infartos cardiacos se registren. Se juntan tantos factores que propician que esto ocurra que lo difícil sería que las tasas de mortalidad cardiovascular no aumentaran espectacularmente entre finales de Diciembre y principios de Enero. Aunque es difícil definir cual es la importancia de cada uno de esos factores, como veremos ahora mismo, la lista es bastante extensa:

-1. El retraso para recibir el tratamiento.

A nadie le gusta acudir al médico y si es Navidad ya ni les cuento. De todos es conocido que la gente aprovecha para ir a hacerse un chequeo antes de Navidades y/o después de Reyes (así andan las consultas por esas fechas). Todo lo que sea entre medio, si no parece urgente, es algo que se retrasa. El problema surge cuando las apariencias engañan y los tratamientos llegan demasiado tarde.

-2. Aumento del estrés emocional.

Con las compras, los atascos por doquier, las fiestas, etc, los nervios (y una variada gama de emociones) andan a flor de piel. Cuanto más estrés, más trabajo se ve obligado a hacer el corazón.

-3. Las comilonas y los excesos navideños

La gran cantidad de dulces típicos rebosantes de grasas, junto a varios banquetes en pocos días y el alcohol en abundancia forman una mezcla explosiva que favorecen la obstrucción de los vasos coronarios, que son los encargados de nutrir al corazón para que pueda seguir bombeando sangre constantemente.

-4. Aumento de las Enfermedades Respiratorias

Gripes, catarros y una amplia variedad de infecciones respiratorias que se ven favorecidas en esta fría época del año ayudan, de ciertas maneras, al empeoramiento de las enfermedades del corazón.

-5. El frío del invierno

Estas bajas temperaturas provocan la contracción de los vasos sanguíneos, para retener el calor corporal de forma más efectiva. El inconveniente de este mecanismo, es que el corazón debe bombear con mayor presión que de normal. Además, el frío también favorece la contracción brusca de los vasos coronarios y la formación de trombos que pueden bloquear los vasos.

-6. Menor personal sanitario disponible

Es inevitable que por esas fechas los servicios sanitarios anden bajo mínimos en cuanto a personal. Si a eso añadimos que los que suelen quedarse son residentes (con una experiencia profesional que no puede compararse a los médicos ya veteranos, por ser mucho menor) y que no son los médicos que normalmente atenderían a la persona en fechas normales, el servicio dista de ser óptimo. Además, suele también haber un aumento considerable de urgencias de causa digestiva, por las comilonas y excesos mencionados anteriormente.

-7. Menos horas de luz.

Es actualmente una hipótesis que defienden algunos autores. Según esta hipótesis, a menor cantidad de horas de luz a lo largo del día, hay una mayor probabilidad de infartos cardiacos. ¿Por qué esto es así? Pues es algo que se desconoce, y entra más en el terreno de las divagaciones.

-8. El Concepto de “Posponer la Muerte”

Ante fechas muy simbólicas y especiales como son las Navidades, existe una especie de fenómeno en el cual las muertes disminuyen poco antes de esas fechas especiales y aumentan justo después de que hayan pasado. De forma similar, ocurre también en el Festival de la Luna Llena en China. Donde la mortalidad descendió un 35´1% antes del Festival y aumentó un 34´6% justo después de éste.

-9 El elevado consumo de Cocaína en Navidades

Sí ya de por sí España es uno de los países donde más coca se consume, en Navidades el consumo se eleva hasta un 30%. A diferencia de los otros factores anteriores, que afectan principalmente a gente mayor o con problemas cardiovasculares previos, la cocaína multiplica por el 24 el riesgo de infarto cardiaco en personas menores de 30 años.

Así que ya saben, las Navidades son un factor de Riesgo Cardiovascular a tener en cuenta. Sobre todo los días 25, 26 de Diciembre y el día de Año Nuevo, que son los días con picos máximos. Disfruten pero cuídense al mismo tiempo.

Fuentes (cuya lectura recomiendo encarecidamente):

The “Merry Christmas Coronary” and “Happy New Year Heart Attack” Phenomenon

Cardiac Mortality Spikes at Christmas and New Year’s (Requiere suscripción)

Cardiac Mortality Is Higher Around Christmas and New Year’s Than at Any Other Time. The Holidays as a Risk Factor for Death

Enlace permanente a este artículo: http://medtempus.com/archives/el-fenomeno-del-ataque-al-corazon-de-ano-nuevo-y-las-felices-navidades-coronarias/

4 comentarios

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  1. Etiam

    Estoy de acuerdo con lo que has escrito y con lo que dice el artículo “The merry christmas coronary and happy new year attack fenomenon”. Chapeau :), conciso y claro.
    Me ha llamado la atención el punto 7,que habla de la menor cantidad de horas de luz.Recuerdo que un profesor nos comentó en clase que el ritmo circadiano se modifica ligeramente en función de las horas de luz y que en invierno, el pico de catecolaminas que caracteriza a ese ritmo coincide con el momento de más frío y, por tanto, de mayor vasoconstricción; si a eso le sumamos la arteriosclerosis habitual por la edad (no confundamos con la aterosclerosis, que es otro factor de riesgo pero no actúa del mismo modo) pues ya tenemos un “accidente vascular” en toda regla. En verano no se produciría debido a que no hace tanto frío, no hay tanta vasoconstricción y no coincide el pulso de catecolaminas con el momento de mayor frío del día ¿Es posible esto para explicar en parte la importancia de la menor cantidad de horas de luz en las cardiopatías o no tiene mucho fundamento?

  2. Noralba

    Shora deberías de poner también el factor cocaína. Nuestro profesor de cardiología no se cansa de repetir sobre la cantidad de infartos en menores de 30 años que ha habido en los últimos años. Si es que somos el país europeo que más coca toma y bueno, si en tu comunidad tienes un adorable pueblecito llamado Villagarcía, ya ni te cuento…

  3. medtempus.com

    Etiam:

    Sí, yo lo primero que pensé con la horas de luz fue en los ritmos circadianos. Por ejemplo, en los jet-lags además de otras muchas alteraciones que provoca la alteración del ciclo de luz-oscuridad, hay un ligero incremento de los infartos de miocardio. Aunque creo que las catecolaminas no siguen un ritmo tan definido en esos ritmos, como por ejemplo el cortisol, donde sí suele verse un patrón.

    Si tuviera que hacer alguna hipótesis, me decantaba por el cortisol como primera opción xD

    El problema es ver hasta qué punto influye el frío y en qué punto las horas de luz. Un buen estudio para comprobar la importancia de la luz independientemente de las variaciones de temperatura, sería estudiar los niveles de cortisol y catecolaminas en las personas que vivieran en zonas próximas a los polos donde pueden estar durante meses sin luz.

    Noralba:

    jeje, lo que ocurre con la cocaína es que es cosa de todo el año. Pero sí, la voy a añadir porque en fiestas el consumo suele elevarse. De todas formas, en el consumo de alcohol, tampoco nos quedamos atrás, somos uno de los principales países del mundo donde más se consume.

    Hace poco leí que el 90% de los billetes tienen trazas de cocaína, sólo ese hecho indica ya bastantes cosas xD

    Ayy, las mafias gallegas y sus trapicheos… me imagino que Villagarcía será uno de sus sitios de actuación.

  4. AOH/Rasczak

    Me parece tremendamente interesante (a pesar de que seguramente no tiene una explicación conocida ahora mismo) eso de “posponer la muerte”. Desde luego, no parece que pueda existir una relación física entre las fechas y la reducción de la mortalidad, aunque yo que soy de los que creen en el poder de la voluntad (por no decir el poder de la mente, y que me confundan con hacerle publicidad de Anthony Blake) y después de conocer unos cuantos casos de esos de “no me muero hasta que ocurra tal cosa” y el efecto placebo en sí mismo, pues me da por pensar que la voluntad de algunos es capaz de retrasar su muerte en algunos casos.

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