Guía básica de español-médico, médico-español

Charla Médico
Si hay una cosa que me hace mucha gracia durante las prácticas en consulta es la cara que ponen algunos pacientes justo después de recibir la explicación del médico a cargo. Hay quienes comprenden todo, asienten, hacen preguntas… Se nota cuando alguien ha entendido lo que le acaban de explicar. Sin embargo, siempre hay un porcentaje de personas (que aumenta conforme lo hace la edad) que tras la explicación se quedan en estado de trance. Asienten tímidamente a lo que se explica pero se quedan con una cara que lo dice todo. Si se pudiera leer la mente en esos momentos, creo que el pensamiento predominante sería, sin lugar a dudas, un: «¿Qué puñetas me están contando?»

Algunos, tras la charla y con un estado de desorientación informativa palpable se me quedan mirando en busca de auxilio. El hecho de ser más joven hace pensar a la gente que emplearé palabras y ejemplos más de la calle y sencillos que aquellos que les acaban de nombrar. Y esto es cierto la mayoría de las veces. Al no haber entrado completamente en lo que es la profesión en sí, en el ambiente, hago uso de menos términos médicos y trato de hacer las explicaciones como se las contaría la vecina del cuarto.

Sin embargo, siempre hay otro porcentaje de personas que no se enteran de nada de lo que les acaban de contar, pero lo disimulan muy bien. Tienen miedo a quedar como ignorantes delante del médico o llegan a pensar que deberían conocer y comprender a la primera lo que el médico le dice. Y esto no tiene por qué ser así. Medicina es como un idioma especial. Tiene miles de términos que jamás aparecerán en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua y, sin embargo, no tiene nada que envidiarle. El Diccionario Médico que tengo yo posee más de 1300 páginas con alrededor de 34000 términos, aunque, en realidad, existen muchos más.

En cuanto a palabras propias, la medicina tiene un número mayor que algunos idiomas. Y este vocabulario médico va creciendo con el tiempo. Cada año de carrera tenemos que asimilar miles de palabras nuevas. Si nosotros tenemos que estudiar durante seis años para hacernos una idea razonable, ¿por qué iban los pacientes a comprender de primeras cuando se les habla en términos médicos? Y eso teniendo sólo en cuenta los términos en sí. Si nos metemos a explicar procesos de cómo funciona o cómo falla el cuerpo humano en una enfermedad, la tarea se vuelve más difícil.

Y no digo que la culpa la tengan los pacientes, al contrario. Cuando una persona intenta informar a otra, cada una tiene que poner de su parte. El médico tratando de usar los términos más sencillos, evitando todo lo posible la jerga médica. Y si hace uso de esta, explicando lo que significa cada término. Si aún con las explicaciones y un uso del lenguaje común el paciente no llega a entenderlo, siempre se pueden recurrir a metáforas. Que si bien no son exactas para lo que se quiere explicar ayudan mucho a que la persona se haga una idea general al momento. Y ya después se puede volver a intentar explicarlo de forma más exacta.

El problema por el cual esto no se hace a veces es por dejadez, falta de costumbre (que viene casi a ser lo mismo) y falta de tiempo. Hay médicos que son incapaces de explicar con términos sencillos y fuera de la jerga a una persona. Están tan familiarizados con el idioma médico que terminan viéndolo como lo más comprensible del mundo. O bien llevan tanto tiempo utilizando la jerga que ha llegado un momento en que les cuesta mucho explicar las cosas sin ella. El resultado es una retahíla de palabras médicas que el paciente no sabe por dónde coger. Sin embargo, el principal problema es la falta de tiempo. Muchas veces las consultas andan hasta los topes y los médicos tienen los minutos contados para cada paciente. Como resultado, muchas veces ni siquiera se le explica al enfermo qué le pasa, se receta y para fuera. Sólo cuando la persona insiste en preguntar, el médico accede a explicarlo, aunque de la forma más breve posible.

En cuanto al paciente se refiere. Debe mostrar un interés y una atención mínimas. Ya puede el sanitario desgañitarse en ejemplos de la calle que si al paciente no le interesa o no muestra atención, es como si le estuviera hablando a las paredes. Después de ello hay otro problema, y es el nivel cultural. El concepto de glóbulo rojo, por ejemplo, es conocido por gran cantidad de la población. Pero siempre hay una fracción de la población que no ha oído hablar casi nada de ellos. De ahí que explicar a alguien con un nivel cultural bajo qué es una anemia se convierta en una explicación más larga y díficil de lo normal. Se junta un desconocimiento de base junto con una dificultad de comprensión de los términos. Normalmente suele ser gente mayor, debido a los bajos niveles de escolarización de épocas pasadas. La mejor solución para estas personas es, sin lugar a dudas, las metáforas. En esos casos la imaginación es esencial.

Como colofón, una muestra de ejemplos de la jerga médica «traducida» al castellano y una pequeña anécdota que un médico me contó.

La causa de la enfermedad es idiopática—->No tengo ni puñetera idea de cuál es la causa.

¿Sufre usted de meteorismo?—-> ¿Tiene usted gases?

¿Suele tener aerofagia?—> ¿Suele tragar aire al comer?

Haga vibrar las cuerdas vocales que voy a hacerle una exploración del frémito táctil—>Diga 33 que voy a ver cómo se transmiten las vibraciones de la voz a los pulmones.

¿Sufre de onicocriptosis?–>¿Tiene uñeros?

¡Oh! ¡Acabo de sufrir una onicolisis! –> ¡Oh! ¡Se me ha roto una uña!

Espute aquí—>Escupa aquí

En una ocasión, mientras un neumólogo hacía preguntas a una paciente para rellenar la historia clínica, llegó a una sobre el tipo de expectoración (lo que expulsaba por la boca proveniente de los pulmones):

Neumólogo: ¿Usted esputaba algo?, ¿a qué se parecía?
Paciente: ¡¿Cómo?! Oiga, ¿puede repetir?
Neumólogo: Sí, que qué esputaba.
Paciente: ¡Oiga, doctor, no me falte al respeto que yo puta no soy!

Toda una escena.

19 comentarios sobre «Guía básica de español-médico, médico-español»

  1. Otra magnífica descripción de los problemas de la comunicación… Pero me parece que has olvidado un tipo de paciente -peligrosísimo- que también se da y que suele pertenecer a los estratos «cultos» de la población: el que escucha atentamente las explicaciones del médico, asiente, se despide y… luego «explica» y, lo que es peor, «se explica» las cosas a su modo… Si los sucesos posteriores no se ajustan a las previsiones «deducibles» de su «explicación sui generis»… ¡pobre médico!
    En realidad, todos estos problemas surgen siempre en las profesiones que requieren conocimientos de gran complejidad y cuya actividad, al mismo tiempo, se desarrolla en un porcentaje importante cara al público. El médico sabe perfectamente que, cuando utiliza un término o expresión -una «etiqueta»-, alude a un proceso en evolución que puede analizarse y describirse en niveles muy distintos, desde el bioquímico hasta el social. El paciente, en muchos casos, se queda con la «etiqueta», como cosificación de aquello que, en realidad, es proceso, no cosa.
    Sin negar que los términos especializados se hayan utilizado, y se utilicen, a veces para crear una «aura de brujería y magia», es indudable que el vocabulario técnico-profesional contribuye a la comunicación precisa entre profesionales, pero puede confundir mucho a los no profesionales. En mi opinión, con los pacientes, son siempre preferibles las descripciones «fenoménicas» que las «sustantivaciones»: facilitan que el paciente no saque una idea descabellada de lo que le ocurre… Luego, hay tiempo de hacer cuantas precisiones pida el mismo paciente, si su interés no se limita sólo al hecho de su dolencia y quiere profundizar intelectualmente en ella.
    En fin, perdón por mi facilidad para enrollarme cual persiana, pero el post me ha parecido muy interesante.

  2. Y lo «mejor» es la combinación de abuela sorda incapacitada más hija que no pilla de la misa la mitad pero que traduce con una alegría que horroriza o hace partir de risa (o ambas cosas) a los presentes.
    Ahora en serio, la pérdida de capacidades comunicativas por parte del médico no está suficientemente atendida y realmente afecta igual al resultado que una mala caligrafia o una metáfora inadecuada o potencialmente fácil de malinterpretarse como sumar pastillas en menor periodo de tiempo (2 diarias curado en 3 días = 6 diarias curado en un día) o el mal uso de los famosos antibióticos.

  3. El comentario de Ismurg me ha recordado a la mujer a la que se le extrajo el utero por error.
    Link Aquí
    Gran viñeta, ¿la hiciste tu? Mi médico de cabecera es un desastre absurdo, se toma muchas vacaciones y han llegado a tratarme 3 médicos distintos en la consulta, a cada cual mas raro xDD Al final el médico que me diagnóstico correctamente las llagas que me salian en la boca (Aftas) fue mi dentista, que además me solucionó el exceso de caida de cabello que estaba teniendo y las ganas de saber que me pasabal, todo andaba relacionado XD

  4. Lo mejor, el meteorismo, no lo había oído en mi vida, pero me lo quedo como joya, qué imagen tan gráfica juntar los gases con los meteoros. Gracias, me ahs aportado una metáfora impagable, jajajjaa.

  5. Lo del meteorismo es realmente impagable, si… Por cierto, cuando dono sangre (bueno, en realidad, plaquetas: plasmaféresis, este me lo sé) siempre que relleno el test me sale la pregunta de si he tenido porfiria (que ya ves, siempre había pensado que era un nombre de mujer, ignorante que es uno) y cuando pregunto qué es, aunque diría que no la he tenido, la enfermera siempre me responde, «tranquilo, pon que no» … Pero que es la porfiria?

  6. No has visto el último capitulo de la primera temporada de House? 😛 La porfiria se decia que es la enfermedad del vampiro, por cierto que tambien sale en un capitulo de CSI, implican anomalías en la producción de pigmentos de hem, la sustancia básica para la producción de la hemoglobina y la mioglobina. Ademas jode un huevo por la fotodermatitis (sensibilidad a la luz que causa erupciones), molestias neurosiquiatricas y viscerales como el dolor abdominal y cólicos.
    Me informe aquí:
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    Ad Rincón de la Ciencia

  7. Illaq: La verdad es que esos pacientes que comentas aún no me los he encontrado (todo a su tiempo ) pero desde luego tienen que ser muy autosugestionables o tener un narcisismo por las nubes.

    Es cierto que esos problemas de comunicación ocurre en profesiones complejas donde es necesario el diálogo con la gente, pero como puedes ver por el blog, suelo barrer para casa y centrarme principalmente en mi campo cuando trato sobre temas de ese estilo.

    Lo ideal sería que se pudieran explicar procesos y no «cosas» pero eso requeriría una cantidad de tiempo considerable. Tampoco es cuestión de ir dando lecciones magistrales a los pacientes. Si uno en particular quisiera conocer más a fondo lo que ocurre siempre se le puede aportar información por escrito para que lo lea detenidamente y no gastamos tanto tiempo de consulta.

  8. Treiral: No, la viñeta es de una minirevista de medicina que venía que ni pintado para el post. Mis dotes de dibujo son iguales que las de un crio en parbulitos xD

    Por cierto, ¿que es lo que tenías? Tengo algunas hipótesis para las aftas y la caída del pelo, pero no explican ese afán de conocimiento. Estoy intrigada.

    ESE: Ya te lo ha explicado muy bien Treiral. La enfermera se ve que no quería dedicar mucho tiempo a informar. Aunque si hubieras tenido porfiria seguro que lo recordarías, no es una enfermedad que se olvide precisamente.

  9. Pues, por lo visto, un medio acido en la boca provocado por una pasta de dientes y un enjuague bucal inapropiados (demasiado agresivos para mi) me provocaban las aftas y esos sintomas. Mi ansia de conocimiento aún no se me ha quitado XDD aunque si sació la parte del «Que diantres me pasa» xD
    Por cierto, mi dentista no me especifico pero mirando por internet descubri que existen 3 clases de aftas: la menor, la mayor y la herpética. En mi caso creo que se trataba de esta última.

  10. Hum, recuerdo hace muchos años, cuando cambié de médico de cabecera que empezó a cambiar su discurso conmigo porque un día llevé un libraco de neuroanatomía (tenía exámen). Además, aunque sabía que estaba haciendo Psicología, muchas veces gustaba de terminar sus explicaciones con un «como muy bien sabrás». Lo solucioné rápido, en la siguiente consulta llevé un diccionario de medicina y a cada término que usaba le interrumpía con «un momento, por favor». No volví a tener problemas de comunicación.
    Un saludo.

  11. Me ha hecho mucha gracia el post porque me recuerda a los dialogos de besugos que a veces tengo con un amigo médico.

    Yo soy ing. informatico, y de vez en cuando mi amigo suele preguntarme, al igual que yo a el, cuestiones de su profesion. Estas discusiones suelen acabar de la misma forma, al final uno le suelta al otro una ristra de tecnicismos propios de su campo, haciendo entender que no tiene ni idea de lo que le esta contando.

    Y es que al final, mucho quejarse de los informáticos, cuando el restro tambien os las traeis.

  12. Un medico le conto a chemist que en los 3 primeros años tienen que aprender 18k terminos medicos.
    Exageraba?
    o son tanto?

  13. Pues se calcula que en la totalidad de la carrera se aprenden cerca de 60, ooo términos médicos, claro que si sólo a raices griegas nos referimos sólo se trata de unas 10,000 que al ser conjugadas y mezcladas te dan la monstruosa cifra. Si, el peor paciente es que que se crea su propio concepto de la enfermedad y ¡se la quiere tratar él!, como si con un cursito de un año que llevo hace muchos años suiera más que el especialista, en fin

  14. El lenguaje medico es un idioma en toda regla. Contiene muchas mas palabras que algunos idiomas que se hablan en el mundo.
    A veces, no hace falta recurrir a vocablos medicos para que se forme una conversación de besugos. Solo hace falta que el paciente y el medico se lean diferentes acepciones en el diccionario. Os cuento: historiaba yo a un paciente cuando le pregunto:
    – ¿Usted tiene fatiga?
    – A veces, cuando como mucho.
    – ¿Anda, y como es eso?
    – Pues no sé, como todo el mundo supongo.
    – Y no se fatiga al andar o hacer ejercicio?
    – No, solo cuando como.
    Rato despues le pregunto:
    – ¿Usted tiene ganas de vomitar a menudo?
    – Ya se lo he contado, al comer mucho.
    – Aaaaah…….. Por cierto, ¿se queda sin aire a veces?
    – No

    Conclusión instantanea: fatigar=tener nauseas. Luego el doctor con el que iba me advirtió que en ciertas partes de españa, fatigarse no significaba disnea sino nauseas. Y de hecho la RAE acepta los dos significados. Menos mal que el hombre no estaba en neumo con una fibrosis pulmonar terminal o algo asi xke habría terminado pensando en consultar con algun especialista en digestivo. Por lo tanto, «fatiga» es una palabra prohibida si no quieres liarte.

  15. @Fluimucil:
    Por lo que yo he podido ver, son los andaluces los que emplean esa otra acepción.

    Cuando te ocurre algo así la primera vez, te quedas a dos velas, pero después ya coges tablas. Por ejemplo, le dan a un paciente un palito de Actiq (un analgésico que es como un chupa-chups) para que lo chupe, y éste pregunta: «¿Esto se regala?». No está poniendo a prueba nuestra generosidad… está preguntando si se derrite en la boca 😀

  16. a mi amigo en madrid le hicieron una prueba de que le enseñaban imágenes y le preguntaban a ver si reconocía lo que era. no sé para qué servía.

    pues una de las imágenes era de uno de estos.

    – un alcaucil – dice mi amigo. (bueno, en realidad diría algo como «un arcucí»)
    – ¿mande?
    – alcaucil. un alcaucil.
    – si, ehm… y otro nombre no sabes…?
    – no…
    – ajá… alcachofa, te suena…?
    – ahhh!

    somos de jerez 🙂

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