MedTempus

Blog de Medicina
  • rss
  • Inicio
  • Autora
  • Blogs
  • MedTempus
  • Tags
  • Email

No eduquemos a nuestros hijos, creemos psicópatas para mañana

Shora | 12 diciembre, 2007 | 11:10 PM

Está últimamente muy de moda en los medios de comunicación eso de tratar los conflictos que se están creando por las generaciones más jóvenes debido a una actitud y comportamiento cada vez más frecuente: Violencia, fracaso escolar, pasotismo, drogadicción, delincuencia. Tampoco hay que pecar de ingenuos y pensar que esto es algo nuevo. Siempre han existido estos comportamientos aunque no con la frecuencia con la que ahora ocurre. Si bien se ha hablado mucho sobre el transfondo social, legal y educativo del asunto, se ha tocado muy poco o casi nada el transfondo psiquiátrico, el de los trastornos mentales y el de los trastornos de personalidad. Para el transfondo social y educativo, les dejo un vídeo con una lección magistral de Emilio Calatayud, más famoso por ser el juez de menores que aplica medidas ejemplares y de reinserción en aquellos jóvenes que entran en el mundo de la delincuencia. Sentido común y sensatez en estado puro:

Como comenta acertadamente Calatayud, el origen del problema está, la mayoría de veces, muy claro: Los padres. Entre la rápida incorporación de la mujer al mundo laboral (sin medidas sociales aún adecuadas para que una pareja trabajadora disponga de tiempo suficiente para educar correctamente a sus hijos) y el cambio de mentalidad a la hora de tratar a los hijos (donde prima la solución rápida de conflictos, otorgando lo que el nene o la nena quiera) se está descuidando en numerosos hogares una educación que es fundamental, no sólo para el desarrollo social del niño, sino también para su salud mental.

Buena parte de los trastornos mentales y los trastornos de personalidad no dependen sólo de factores biológicos sino de las vivencias que ha tenido el individuo a lo largo de su vida y, con suma importancia, las experiencias durante la niñez/adolescencia. Hay personas que son más o menos sensibles a estas experiencias pero, sin duda, determinará en buena parte el carácter y la salud mental de la persona cuando sea adulta.

¿Qué ocurre ahora que no pasaba antes? Que encontramos dos variantes de niños que antes se daba de forma mucho menos frecuente y que suelen ir unidos: Los “niños llave” y los niños consentidos al extremo.

Los “niños llave” se conocen así porque cuando vuelven del colegio abren la puerta de su casa con su propia llave ya que lo único que van a encontrar para recibirles será la tele (que además les educa) y, con suerte, el perro o el gato si tienen alguno. Y así pasan las horas, a su aire, porque el padre y la madre están trabajando duro para pagar la hipoteca y los gastos, y los horarios son de todo menos flexibles.

Estos niños, acostumbrados a pasar durante años esta etapa que es de todo menos educativa y afectivamente adecuadas, terminan teniendo índices mas altos de depresión, la autoestima baja, inseguridad y problemas de comportamiento. Cosa lógica por otro lado. ¿Quién va a estar para escuchar al niño cuando haya conseguido sus primeros logros? ¿Quién estará para apoyarle y darle consejo cuando se enfrente a los problemas sociales que se irá encontrando? ¿Quién le pondrá los límites cuando no haya nadie presente que le diga “NO”?

Porque eso es otra, lo increíblemente demonizada que está una palabra tan típicamente restrictiva pero a la vez útil en la educación como es “No”. Los padres cada vez la utilizan menos, no es guay ni enrollada y los padres quedan como los malos de la película. Además, decir “No”, significa tomar la vía díficil, el niño se nos enfada, patalea y hay que ser firmes para mantener la postura y la compostura. Si ya les faltaba tiempo a los padres para aparecer por casa, ya ni les cuento cuando aparecen (cansados por el trabajo) y tienen que lidiar con un ser que está aprendiendo los límites a sus actuaciones y necesidades.

Resulta interesante hacer una comparación con el desarrollo psicológico del bebé. En sus primeras percepciones del mundo exterior, cree que todo forma parte de él. No distingue entre él mismo y los demás. Y cuando tiene una necesidad, tiene la creencia de que serán satisfechas automáticamente. Más tarde, el bebé comienza a darse cuenta de que esos individuos a su alrededor son distintos de él y que incluso siguen existiendo y teniendo su vida aunque él no les vea. De ahí que en etapas anteriores, si le haces el juego a un bebé de esconderte, pensará que no estás, que has desaparecido.

Cuando el bebé pasa a ser un niño, este desarrollo psicológico empieza a abarcar el ámbito social. Pero donde primero se socializa un niño es con su familia. Para un niño todo es un “Yo, yo, yo y yo”. Todos nosotros somos egoístas desde pequeños por naturaleza, pero gracias a nuestra relación con los demás, aprendemos a ceder, a tolerar las frustaciones y pensar en los demás, que no están para satisfacer todas nuestras necesidades. Básicamente, se pasa de ser el centro del mundo a ser uno más con los de tu alrededor. Y eso se enseña a los niños sabiendo cuando hay que decir “No”. Aquí podemos ver un ejemplo televisivo muy claro de qué es lo que pasa cuando no es así.

Si a un niño (por falta de tiempo, pasotismo, no querer complicaciones, etc.) no les has negado jamás nada y le has consentido todo aquello que ha querido no sólo tendrá un ego enorme sino que no habrá aprendido a tolerar la frustación. Tampoco aprenderá a emplear su propio esfuerzo y trabajo para lograr algo a largo plazo (¿para qué? ¿Si siempre se lo han dado todo?). Y la tolerancia y respeto a los demás se ve bastante deteriorada, viéndose él en un pedestal y los demás en la base. Esto puede desembocar a la larga en varios problemas en la adolescencia/vida adulta, pero sin duda alguna destacan los trastornos de personalidad antisocial y, en último grado, la psicopatía.

-Trastorno de personalidad antisocial. No todos los trastornos antisociales se deben a padres maltratadores o a factores genéticos. No es casualidad que muchísimos de los menores que van a la cárcel proceden de familias desestructuradas, o que pasan completamente de sus hijos o les han dado todo lo que han querido. Cuando no se les ha enseñado, desde la familia, que hay unos límites que no se deben traspasar, es ya muy muy difícil enseñarlo en la escuela/instituto o reformarlo en la cárcel. No han aprendido a tolerar a los demás. Y cuando no se satisface sus necesidades y la frustación llega, prepárate para un estallido de violencia en aquellos más impulsivos o una actitud manipuladora, en aquellos más retorcidos. Cuando no un consumo de drogas para suplir ese vacío. Todo esto va en aumento, y ya se irán dando cuenta aquellos que aún no se han enterado de la situación.

-Psicópatas. Si ya de por sí los trastornos de personalidad antisocial se pasaban por el forro los derechos de los demás, aunque tuvieran sentimientos hacia ellos y se “moderaran” un poco, esto, que no ocurre en los psicópatas, lleva a comportamientos aún más inhumanos. Ombligos del mundo andantes que aprovecharán cualquier ocasión para satisfacer sus necesidades o gustos sin el más mínimo remordimiento. El valor que da a los “demás” es inexistente, están para satisfacer sus necedidades y el único que cuenta es él. Y no tienen por qué ser asesinos, puede ser el hijo de puta de turno que va pisoteando a todos con tal de obtener un ascenso o los jóvenes que van maltratando a mendigos por el simple placer de hacerlo. Y, a veces, sólo a veces, cuando en lugar de un maltrato hay una muerte y una cámara está presente, entonces es cuando la sociedad se echa las manos a la cabeza y piensa: ¿Qué estamos haciendo mal?

Ya advierten muchos profesionales que los trastornos de personalidad van en aumento. Futura carne de psiquiatra en abundancia, señores. Si quieren una profesión sanitaria con futuro en España hagánse geriatras, psicólogos o psiquiatras. Trabajo no les va a faltar. Bueno a los psicólogos puede que un poco. Es que los pacientes, como que no se quedan contentos, si no les das las pastillitas.

  • Meneame
  • Divúlgame
  • Bitacoras
  • Delicious
  • Google Buzz
  • Facebook
  • Twitter
Comentarios
13 Comentarios »
Categorías
Psiquiatría, Salud Pública
Tags
educación, psicopatía, trastornos de personalidad, trastornos mentales

“El trabajo me estresa, recéteme algo, doctor.” La medicación como forma de cobardía o por comodidad.

Shora | 31 octubre, 2007 | 11:50 PM

Receta El trabajo me estresa, recéteme algo, doctor. La medicación como forma de cobardía o por comodidad. Las forma en la que una sociedad capitalista y de consumo influye en cada una de las personas que la componen son sutiles pero evidentes. Con dinero en la mano (o un buen enchufe “typical spanish”) se obtienen una serie de privilegios en muchos ámbitos diferentes: Vivienda, coche, viajes… Y si pagas por algo, bien porque lo necesitas, o bien porque crees que lo necesitas (la mayoría de las veces será por lo segundo), tienes derecho a exigirlo con todos tus derechos y todas las críticas que estimes oportuno. Eres un cliente, un consumidor y te han inculcado que tienes siempre la razón.

Sin embargo, quedan aún pequeños reductos (que no sé bien cuánto durarán con tanta privatización) que se libran del modelo de consumo actual, uno de ellos se trata del modelo de sanidad público español. Ahí el modelo ya no es “Tanto quiero, tanto pido y pago” sino que es un sencillo “Tanto necesito, tanto me ofrecen según sus posibilidades”. La sanidad, por tanto, no es algo a lo que se acuda, en un principio, por capricho. Se va sólo cuando se estima que es necesario.

Pero no todo en sanidad está libre del modelo de consumo. Tenemos las necesarias especialidades farmacéuticas publicitarias que todos hemos visto en la televisión y que cada uno es libre de comprar cuantas quiera. Eso sí, se trata de un grupo de fármacos bien definidos, seguros y que tratan síntomas y signos menores.

El problema llega cuanto el modelo de consumo comienza a invadir al modelo sanitario y la percepción de “necesitar” se va frivolizando hasta el punto de llegar al “creo que necesito”. En Estados Unidos, donde su modelo de capitalismo es aún más brutal, la sanidad es mayoritariamente privada y muchísimos medicamentos te los encuentras en los estantes del supermercado, este fenómeno es aún más llamativo.

En España ocurría todo lo contrario, la gente acudía al médico y se medicaba cuando era estrictamente necesario, a veces, incluso algunos se esperaban hasta el último momento. Sin embargo, cada vez nos acercamos más a la percepción americana de acudir al médico y medicarse ante lo mínimo. Que estemos igual que ellos también llegará a su debido tiempo, pero desde luego los ejemplos siguientes creo que hacen pensar hasta qué punto pueden frivolizarse el concepto de salud y enfermedad, además del consumo de fármacos:

  • Estados Unidos es el lugar donde más porcentaje de niños son tratados de hiperactividad y déficit de atención. Digo que “son tratados” porque es tal la cantidad de consumo de anfetaminas para tratarlos (como el Ritalin) que es imposible que todos ellos tengan este síndrome. O los requisitos para realizar el diagnóstico son muy relajados o bien muchos padres acuden al médico para que receten anfetas a sus hijos porque son “demasiado” activos. El problema ahí no se convierte en un asunto de salud, sino de tolerancia. La tolerancia de los padres a aguantar a sus hijos en las fases más activas de su vida. Muchos de los padres que acuden al médico no tendrán realmente un niño hiperactivo, pero da trabajo y tenerlos tranquilos es muy cómodo. Se receta un fármaco, con todos sus efectos adversos y riesgos de dependencia que acarrean, ya no por salud y porque se necesite, sino por la comodidad que aporta. Y como si pagas, lo tienes, pues se convierte en un producto de consumo más.
  • La utilización de jarabes para la tos con codeína para sedar a los niños y que duerman tranquilitos es también una práctica más extendida de lo que ustedes se piensan. Aquí, a diferencia de las anfetas para el niño “demasiado” activo, es una práctica que se oculta. La razón es muy sencilla, el jarabe para la tos está contraindicado en niños precisamente por el efecto sedante de la codeína y porque hay bastantes riesgos si no se adecua la dosis. Pero como es algo que se puede comprar sin receta y que va de lujo para tenerlos dormiditos, pues se echa mano de él. Es muy cómodo y, total, es otro producto de consumo más que sale en la tele.
  • Las visitas al médico de gente que considera que tiene depresión o ansiedad ante el más leve revés de la vida son muy frecuentes. Ya sea que a alguien le ha dejado la novia, le ha salido mal un asunto familiar o se estresa en el trabajo, cada vez se acude más a consulta por temas así. La tolerancia a todos esos episodios de la vida, que ocurren antes o después, es cada vez menor. Y cada vez se acude más al médico no para tratar el problema sino para ocultarlo.
Para que comprendan la situación en global, lo explico a través de una metáfora. Imagínense que tienen una fractura de radio (en el antebrazo) y acuden al médico, porque verdaderamente lo necesitan, y sólo le piden que les suministre antiinflamatorios para tratar al dolor. La fractura sigue estando ahí pero como si siguen tomándose los antinflamatorios no van a sentir molestias, dan ambos el asunto por solucionado. Absurdo, ¿verdad? Pues es lo que se hace a diario para tratar “lesiones” psicológicas.

Muchas de las veces, el paciente describe un problema mental ante algo externo que no es sino una respuesta normal ante esa situación. Es normal estar alguna vez con “bajón” o con una temporada con más ansiedad de lo normal por jaleos del trabajo. Somos humanos, seres emocionales y lo anormal sería mantenerse impasible ante cualquier circunstancia. Pero como el paciente no sale contento de la consulta si no es con la receta de unas pastillitas, hay quienes terminan siendo recetados innecesariamente. Porque no se tratan de verdaderos cuadros depresivos ni de ansiedad y porque además el tratamiento es meramente sintomático. Están ocultando su problema. Si los jaleos del trabajo o la situación que ha provocado la “depresión” persisten, el tratamiento lo único que va a hacer es paliar los síntomas, pero en el momento en que se dejen de tomar, las manifestaciones volverán a aparecer porque la causa no se ha solucionado. Eso sin contar con los riesgos de efectos adversos y dependencia que tienen estos fármacos.

Pero, claro, es rápido y muy cómodo mirar para otro lado y no tratar de echarle narices y enfrentarse al problema que provoca el malestar. Mejor pienso que es un problema de salud, tomo pastillitas, yo me siento mejor, miro para otro lado y procuro pensar que la causa ya no me afecta, aunque me hago dependiente psicológico de esas pastillas que no debería necesitar pero que he utilizado. ¿Para qué voy a ir a un psicólogo, que me ayude a manejar la situación en la que estoy y enfrentarme a la verdadera causa del problema? ¡Es mucho tiempo, requiere esfuerzo y ser valiente!

  • Meneame
  • Divúlgame
  • Bitacoras
  • Delicious
  • Google Buzz
  • Facebook
  • Twitter
Comentarios
30 Comentarios »
Categorías
General, Salud Pública
Tags
consultas, educación, estrés, medicalización, pacientes
Página 1 de 11

Shora

Shora

Revista Amazings Nº2

Búsqueda

Suscripción FeedBurner

FeedBurner

Contacto

Twitter Facebook

Suscripción RSS

Suscripción RSSSuscripción RSS

Suscripción ComentariosComentarios RSS

Suscripción Email

Introduzca su email:

Últimos comentarios

  • Shora : Hola Mar. Sí, continuaré publicando en el País (probablemente a partir de Junio). Ahora estoy ocupada con...
  • Mar : Hola Shora, ¿podrías decirnos si vas a seguir publicando en el blog de El País? Gracias.
  • Shora : Hola Fernanda. Gracias por tu comentario. Sobre lo del asma, a veces aparece en la infancia y la mayoría de...
  • Fernanda : hola doctora shora esta muy interesante su blog hoy lo descubri y me encantó el articulo sobre los ojos...
  • Sexologo Barcelona : La política es una peste que contamina todo lo que envuelve. Política, intereses o ganas de...

Alojamiento gracias a:

FeSalud

Revista eSalud

Colaboradora

Amazings.es

Web médica acreditada

Nosotros subscribimos Los Principios del código HONcode de la Fundación Salud en la Red Nosotros subscribimos los Principios del código HONcode.
Compruébelo aquí.

Web Médica Acreditada. Ver más información Pulse para ver el Certificado de Web de Interes Sanitario Web de Interes Sanitario

Orgullosa socia de:

ARP-SAPC

Categorías

Archivo

Últimos artículos

  • Actúa
  • Ya disponible la revista Nº2 de Amazings
  • Concurso: Los productos naturales ¡vaya timo!
  • Por qué he renunciado a la beca predoctoral del CIPF
  • Colaboración con Amazings: ¿Por qué los médicos no frenan el auge de las medicinas alternativas?
  • Dos grandes iniciativas divulgadoras: La revista de Amazings y Amazings Bilbao 2011
  • Bienvenidos “La doctora Shora”, mi blog en El País

Blogs Ciencia

  • Amazings.es
  • Ciencia de Bolsillo
  • Ciencia en el XXI
  • El fondo del asunto
  • El tamiz
  • Física en la ciencia ficción
  • Historias de la Ciencia
  • La ciencia es bella
  • La ciencia y sus demonios
  • La fuente de la eterna juventud
  • La pulga snob
  • Los productos naturales ¡vaya timo!
  • Magonia
  • Mala Ciencia
  • Nosololinux
  • Scientia
  • Sonicando
  • Sti Brigade
  • Tall & Cute
  • Tecnología Obsoleta

Blogs Medicina

  • El blog de la Dra Jomeini
  • El Supositorio
  • La pella de gofio del Doctor Bonis
  • Medgadget
  • Medycine
  • Mondo Medico
  • Ocularis
  • Paradigmedical
  • Per ardua ad astra
  • Reflepsiones
  • Salud con cosas
  • Somos medicina
  • Street Anatomy
  • Una historia clínica

Imprescindibles

  • ARP-SAPC
  • Divúlgame
  • Linguee
  • Soitu
  • Urban Dictionary
  • Wikipedia
  • WordReference

Medicina

  • ¿Qué es la homeopatía?
  • Diario Médico
  • Medline
  • NCBI

Weblogs

  • Amarok5
  • Anfrix
  • El Horno de Su
  • El Predicador Malvado
  • Las penas del Agente Smith
  • SigT
  • Vida Férrea

Publicidad

Psicologos

Cappetit: carta y menús

"Actos Lawsuits

Publicidad

  • Costa Dorada
  • CA Back Injury Lawyers
  • Cheap Life Insurance
  • Drug and Alcohol Treatment Centers
  • Buy GO Healthy NZ Supplements
  • Blood Test Labs
  • Versos de amor Versos para enamorar
Safe Creative #1004216069638 Creative Commons License