Concurso: Los productos naturales ¡vaya timo!
Shora | 22 enero, 2012 | 2:00 PMUna de las mayores ventajas de escuchar y leer a gente de campos de la ciencia diferentes del tuyo es que te da la oportunidad de aumentar la perspectiva de aquello que conoces… o crees conocer. Muchas veces caemos en el error de asumir que los conocimientos que tenemos con respecto a algo (normalmente fuera de nuestra especialidad) son verdaderos porque siempre nos habían dicho que eso era así y nosotros ni nos habíamos planteado lo contrario. El libro de “Los productos naturales ¡vaya timo!” es uno de esos libros que te hacen replantearte muchas de nuestras “verdades” tambaleantes en el campo de lo natural.

El autor del libro, J. M. Mulet, es químico y profesor de la Universidad Politécnica de Valencia en Biotecnología (al que por cierto, pueden seguir en el blog Los productos naturales). Utiliza un estilo ameno, sencillo y divertido para rebatir sin compasión todos aquellos mitos que teníamos con los productos naturales desde múltiples puntos de vista: el hogar natural, la energía natural, la medicina natural, etc… Pero es, en mi opinión, en los capítulos de alimentación natural y transgénicos donde encontramos los pasajes más reveladores del libro porque es, posiblemente, donde más desinformación encontramos por todos lados, no solo en los medios de comunicación, sino entre los propios agricultores.
La agricultura ecológica tiene un halo de divinidad y perfección que poco se corresponde con la realidad que hay detrás de sí. Los argumentos que rebaten esta cómoda percepción son múltiples y sólidos pero voy a elegir un pasaje que destaca por sí mismo:
“Otro problema serio de salud relacionado con la agricultura ecológica lo ocasiona su exaltación enfermiza de la coprofilia. El artículo 12 del reglamento de 2007 prohíbe el uso de fertilizantes nitrogenados a favor del “estiércol animal o materia orgánica, ambos de preferencia compostados, de producción ecológica”. Utilizar únicamente estiércol es también un problema. El estiércol presenta una serie de microorganismos contaminantes, entre ellos la temible cepa de E. coli O157:H7. La probabilidad de intoxicarse por coliformes fecales es ocho veces mayor en la producción ecológica que en la convencional. Y no son números vacíos. En 1997, varias intoxicaciones relacionadas con la producción ecológica ocasionaron 21 muertes en el condado inglés de Lancashire. En 2007 una cosecha de espinacas ecológicas causó en California 200 infecciones, de las que tres acabaron en muerte. Por tanto, si te invitan a una ensalada ecológica, asegúrate de que la lechuguita esté muy muy muy limpia. Si no, te arriesgas a comer caca.”
En el libro, que les recomiendo encarecidamente, encontrarán muchos más de estos hechos desconocidos en el mundo de lo natural. Aunque, si tienen suerte, podrán recibir gratuitamente un ejemplar. Las bases del mini-concurso son las siguientes:
-Las personas que dejen un comentario con su opinión sobre los productos naturales en este post (da igual que sea en agricultura, medicina, etc..) hasta el 29 de enero a las 00:00, serán participantes del concurso.
-En los campos de datos para rellenar del comentario (Nombre y email) no es necesario que pongan su nombre real, basta un nick. Sin embargo, deben colocar su email (no será visto por otras personas) para poder contactar con alguno de ustedes en el caso de que resulte ganador.
-Sólo será válido un comentario por persona.
-El día 30 de enero, se realizará un sorteo el que uno de los participantes resultará ganador de un libro de “Los productos naturales ¡vaya timo!”.
Suerte a todos.
Actualización: Hoy, día 30, se ha realizado el sorteo mediante un generador de números al azar (que aquí somos muy tecnológicos y ahorramos en papel) y ha salido el número 16. Corresponde al comentario de Alf. ¡Enhorabuena! Acabas de ganar un ejemplar de “Los productos naturales ¡vaya timo“. Que lo disfrutes.
No hay mayor reconocimiento social y científico en el mundo para un investigador que el hecho de recibir el Premio Nobel. Conseguirlo no sólo aporta el prestigio máximo del mundo de la ciencia sino que, en muchos casos, la persona pasa de ser casi un completo desconocido a una autoridad pública encumbrada por los medios de comunicación. Que los Nobel elevan a sus premiados al Olimpo de la Ciencia no es, en cierto modo, una exageración: Sus discursos y afirmaciones pasan al plano público con una autoridad casi divina. Sin embargo, a menudo se nos olvida que, pese a ser personas sobresalientes en campos concretos de la ciencia, siguen siendo tan humanos como nosotros, lo que incluye la humana propiedad de equivocarse, incluso estrepitosamente.

Medalla de bronce Antisalud Pública 2009 a… La Organización Médico Colegial. Contribución: 



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