Las extrañas formas del placebo
Shora | 9 febrero, 2010 | 10:17 PM
El efecto placebo, ese curioso fenómeno que hace mejorar a alguien convencido de los beneficios curativos de sus pastillas o píldoras de azúcar, es más universal de lo que creemos. Lo experimentamos por primera vez y sin saberlo desde nuestra tierna infancia y lo hemos seguido experimentando con más o menos frecuencia según los achaques y la susceptibilidad de cada uno.
Por convencionalismo, solemos tener la equivocada idea de que un placebo se limita simplemente a un medicamento en apariencia pero que, en realidad, no tiene ningún principio activo ni nada que pueda causar algún efecto en el cuerpo humano por sí mismo. Hasta cierto punto, es lógico pensar que si los fármacos son los que nos curan, los placebos se limitan a ser medicamentos en apariencia. Sin embargo, esto no es así exactamente. Los placebos puedan adoptar múltiples y extrañas formas, muy alejadas de un medicamento simulado, lo que lo convierte en un fenómeno más extendido y sutil de lo que tenemos constancia a simple vista.
Hace unos días que he terminado de leer 

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