Música clásica, pop, rock, heavy metal… Como en otros muchos lugares de la vida cotidiana, también se escucha música de muy diferentes géneros en quirófanos  a lo largo del mundo, evitando así el aséptico silencio hospitalario. De hecho, entre el 53 al 73 % de las operaciones quirúrgicas se realizan mientras se escucha música, ya sea en Reino Unido, Israel o la India. Esta costumbre no es, ni mucho menos, reciente. La primera vez que se puso música en un quirófano fue en 1914, gracias a gramófonos, para aliviar la ansiedad de los pacientes antes de las cirugías. Fue a partir de los años 30 cuando esta práctica se volvió más común, siempre con el objetivo de calmar los nervios de aquellos que iban a ser operados.

En la actualidad, la música en el quirófano tiene una finalidad principal muy diferente. Ésta ya no se suele poner para el bienestar de los pacientes (aunque de vez en cuando se hace), sino para el disfrute del propio equipo quirúrgico (cirujanos, enfermeras y anestesistas) durante el transcurso de la operación. En la mayoría de los casos, con anestesia general de por medio, los dormidos pacientes poco pueden hacer por apreciar las melodías que allí se emiten.

 

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