Repelentes antimosquitos: las claves para evitar los timos

Colaboración con Consumidor Global.

Mosquito
Un mosquito posado en una piel humana / PIXABAY

El verano suele ir acompañado por algo más que las altas temperaturas y las vacaciones, también es el momento en el que diversos insectos y arácnidos que se alimentan de nuestra sangre hacen mayor acto de presencia, para nuestra desgracia. Entre los chupópteros más destacados, se encuentran los mosquitos por estar presentes en muchos entornos diferentes. En España, las tres especies de mosquitos más frecuentes son el mosquito común (Culex pipiens), el mosquito tigre (Aedes albopictus) y los mosquitos del género Anopheles. Cada uno de ellos presenta unas características diferentes, pero tienen en común que pueden ser vectores de diversas enfermedades infecciosas que varían según la zona en la que nos encontremos.

Para evitar las molestas picaduras de los mosquitos hembra (pues son ellas las que pican para alimentarse de la sangre), existen en el mercado multitud de productos repelentes. Sin embargo, hay que ir con cuidado: podemos encontrar tanto artículos de gran eficacia como otros que no sirven para nada. Por esta razón, es importante conocer una serie de claves para que no nos den gato por liebre ni suframos el ataque inmisericorde de los mosquitos porque pensábamos con ingenuidad que estábamos a salvo gracias a nuestra reciente adquisición antimosquitos.

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