Fran Capo, además de humorista, escritora, comediante, dobladora, actriz y escritora, es la mujer que habla más rápido en en todo el mundo. Según el Libro Guinnes de los Records, su mejor marca es la de 603´32 palabras en 54´2 segundos. Para que se hagan una idea de la velocidad que eso significa, habla aproximadamente diez veces más rápido que una persona normal con el turbo puesto. Es tal su velocidad que cuando la escuchas en vídeo no sabrías distinguir si es un avance rápido o un vídeo a velocidad normal, si no fuera porque su tono de voz no se agudiza.
Como diría Jesulín: En dos palabras, im-presionante.
Según comentan en el vídeo, realiza una serie de trucos que facilitan mucho la velocidad a la que habla además de tener una habilidad especial para el lenguaje:
-Elimina las pausas entre palabras
-Las frases las pronuncia con monotonía. Es decir, no cambia el tono de voz en todo su discurso.
-Utiliza muchísimas abreviaturas.
-Agrupa las palabras en bloques y las visualiza como si fuera una única palabra.
Los científicos que aparecen en el vídeo comentan que una posible explicación a esta velocidad tan exagerada a la hora de hablar sería una hiperfunción del área de Broca. En este área es donde se produce el lenguaje. Y es que Fran no sólo no es una máquina hablando sino que también entiende las palabras mucho más rápido de lo que las habla (a mí sólo de verlo en el vídeo ya me da vértigo) por lo que se ve que el área de Wernicke también va a todo trapo . En el estudio con el electroencefalograma (EEG) pueden comprobarse estas hiperfunciones muy claramente, especialmente en el área de Broca.
Como curiosidad, Fran Capo menciona que cuando toma café se “bloquea” y habla mucho más lento que de normal. Justo al revés que la mayoría de las personas.
Una estudiante de medicina psicología llamada Iratxe me preguntó sobre la siguiente imagen hará unos días:
Tengo por aquí algo muy interesante y que nos ha dejado de piedra a mis compañeros y a mi.
En la página Right brain vs. Left brain hay un vídeo de una figura que da vueltas y, según dice, cada persona lo ve girar hacia un lado (en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario), y que esta diferencia se debe al hemisferio que la persona utiliza en mayor medida. El caso es que lo estoy viendo con unos compañeros y vemos incluso que cambia de sentido (pero no todos a la vez). Uno de ellos se lo ha descargado, y el vídeo no cambia de sentido, son 36 fotogramas que se repiten una y otra vez. Nos ha dejado intrigadísimos. ¿Sabes tú por qué cada uno lo ve girar en un sentido y por qué lo vemos cambiar, si en realidad no cambia? No nos lo explicamos…
El origen de la imagen y su noticia correspondiente es del Herald Sun, uno de los periódicos más famosos de Australia. En él, afirman que el sentido de la rotación depende del hemisferio que utilicemos más. De forma que si lo vemos en sentido horario es que utilizamos más el hemisferio derecho y si lo vemos en sentido antihorario es que utilizamos más el hemisferio izquierdo. Por cierto, yo lo veo casi siempre en sentido horario.
En realidad, relacionar el sentido de giro a un hemisferio predominante no tiene mucho sentido ya que se trata de simplemente un asunto de percepción visual e interpretación de lo que se ve. Una misma persona puede “cambiar” el sentido de giro de la mujer enfocando la vista en un punto diferente de la imagen. Simplemente es una ilusión óptica. En realidad, la mujer no gira. Quiero decir, es una imagen en 2D en el que nosotros percibimos profundidad por el dibujo, las sombras y el movimiento y por eso asociamos que gira. La imagen está creada para que cada uno, instintivamente, elija un sentido de rotación. Para que lo comprendan mejor, sería el equivalente móvil a esta típica ilusión óptica:
¿Indio o esquimal de espaldas?
Con la mujer rotando es igual. Nosotros vemos una figura en negro que, según la forma en la que percibamos y reinterpretemos la posición de las extremidades pensaremos que gira en uno u otro sentido. De hecho, si paran la imagen de la mujer rotando podrán también percibir sentidos de giro distintos.
En fin, otra leyenda urbana más que pasará a engrosar la lista en internet gracias a unos periodistas “excelentemente” documentados.
Precaución: Este artículo puede resultar especialmente agresivo para aquellos que se ofenden por el contenido del insulto y no por su intención. Avisados quedan.
Si hay algo por lo que se caracteriza principalmente un síndrome de Tourette es el hecho de que sea mucho más probable de que te lo encuentres en el cine o en la televisión que en la realidad. El trastorno en sí no es muy frecuente, aparece en un 1-2% de la población. Entre eso y que la expresión de tacos a mansalva lo convierten en un recurso humorístico frecuente en películas o series de comedia, hacen que se marque aún más la diferencia entre la frecuencia de Tourettes televisivos y reales.
Pero no piensen que por tener un síndrome de Tourette significa directamente que la persona vaya a decir tacos compulsivamente. Al contrario, sólo un pequeño porcentaje de Tourettes llega a padecer la coprolalia. Coprolalia en el idioma médico significa literalmente “lenguaje de mierda”, una evidencia más de que puedes decir las cosas más obscenas que se te ocurran que si lo adornas con el respetuoso idioma médico hasta queda fino y educado. Pues bien, la coprolalia se trata de la expresión de palabrotas y maldiciones de forma repentina e involuntaria, básicamente son unos tics vocales. De la misma forma que prácticamente todos conocemos gente que tiene algún tic en una ceja que hace que la mueva repentinamente sin control, un porcentaje de los Tourettes dicen palabrotas bruscamente y sin control en un lapso de tiempo breve.
De nuevo, la gran y pequeña pantalla es diferente en cuanto a los síndromes de Tourettes ya que el 100% de los que se encontrarán por allí tienen coprolalia. Un Tourette sin coprolalia en una película pintaría menos que una piel de platano en una acera sin que alguien pase encima y se resbale. Simplemente, es un recurso humorístico muy tópico.
Otra diferencia también con la realidad de películas y series es alargar el tiempo del tic para aumentar más la carcajada. En la realidad, los Tourettes con coprolalia sólo pueden decir como máximo dos o tres tacos por tic. Tengan en cuenta que es algo brusco y muy breve. Da tiempo a decir “Hijo puta”, “Cabrón” pero no mucho más. En cambio, como podemos ver en el siguiente vídeo, a la animadora con Tourette casi le da tiempo a soltar un discurso de tacos:
Si este video se tratara de la vida real, claramente, la chica no tendría un síndrome de Tourette sino que se estaría desahogando a base de bien con sus animacompañeras.
Sin embargo, hay una faceta de la película que sí es adecuada y es la de no dar importancia a los tacos que se puedan decir. Tengan muy en cuenta que quien peor lo pasa es la propia persona con Tourette y muchos pueden quedarse aislados socialmente por su problema, bien porque la gente tienda a evitarlos o bien porque ellos mismos se recluyan. Lo mejor es simplemente ignorar los insultos o no darles la más mínima importancia. La ofensa en un insulto está en su intención no en su contenido. Y un síndrome de Tourette no tiene la más mínima intención de insultarlos a no ser que les hayan hecho algo para merecerlo.
En la película de Gigolo, por ejemplo, sí que podemos encontrar tics mucho más breves en los que la mayoría son bastante realistas:
Además, no sólo los tics son breves sino que se encuentran más signos asociados al tic como la contracción involuntaria de la cara, la extensión de la lengua, etc. Algo que también se puede dar en los Tourettes de la realidad. Y otro detalle interesante es el hecho de que los tics se acentúan aún más con el estrés/estado de ansiedad. Por lo que es bastante realista que la rubia del vídeo anterior, por el estrés de estar ante una muchedumbre de personas que oirán sus insultos, termine diciendo aún más de los que diría normalmente.
Otro error que tienen las películas/series es la de asociar siempre los tics vocales a palabrotas. En la realidad, muchas de las veces en las que la persona grite o levante la voz, no se tratará de un taco sino de una palabra adecuada a la frase que está diciendo pero que lo dice en un tono mucho más fuerte.
Para que ahora comprendan mejor las diferencias entre ficción y realidad, aquí tienen un vídeo de un niño con Tourette de 14 años. Fue grabado en 1974 en la Televisión Nacional de Chile y se ve que el niño, ahora adulto, ha sido bastante famoso por su país al ser el vídeo publicado 25 años después, debido a una filtración. El vídeo:
Me alegré bastante de ver que aún después de todas las leyendas urbanas, mitos y consejos peligrosos para la salud, quedan todavía mensajes en cadena con información útil para la población (aparte de los típicos mensajes ñoños recordándote lo importante que es el amor, la amistad y que si no los reenvías a más personas vas a ser un desgraciado).
Un infarto cerebral es lo mismo que decir un ictus o un accidente cerebrovascular. Se trata de un episodio fulminante en la cual el paso de sangre a lo largo del cerebro se ve afectado y se produce una falta de aporte de nutrientes y oxígeno. Como consecuencia de ello, el tejido cerebral se daña o muere, lo que se denomina una necrosis. Las causas son muy variadas, pero se dividen en:
-Hemorrágicas: Si hay alguna lesión en los vasos cerebrales que hace que la sangre salga al exterior y no llegue a las zonas que debería llegar.
-Isquémicos: Hay algo que obstruye o que no permite el paso de sangre a una región del cerebro. Por ejemplo, un coágulo o una placa de ateroma que obstruye completamente un vaso.
El ictus es una enfermedad extremadamente frecuente. Ya que es la segunda causa de muerte en hombres y la primera en mujeres. Suele darse a partir de los 50 años y en más de la mitad de los casos supone la muerte o una minusvalía. Por ello, es importante una detección a tiempo de un ictus ya que puede (aunque no siempre) evitar muchas complicaciones al aplicar un tratamiento precoz. Cuanto más tarde llegue el tratamiento, tanto peor será el pronóstico. De hecho, un retraso de 20-30 minutos en el tratamiento supone duna disminución de la probabilidad de mejoría clínica en un 10-20%.
Precisamente, la escala prehospitalaria de accidente cerebrovascular de Cincinnati o la Escala de Cincinatti para los amigos, se trata de un método muy sencillo que cualquier puede hacer para detectar un posible ictus. Es muy fiable, ya que sólo con que uno de los 3 parámetros de la escala sea positiva, significa que hay un 72% de posibilidades de que la persona padezca un ictus. Si se dan tres parámetros positivos, la probabilidad de que sea un ictus es del 82%. Los signos a tener en cuenta en esta escala son los siguientes:
-Asimetría facial. Si pedimos a la persona que nos sonría y sólo es capaz de elevar el labio de un lado y no el otro.
-Deriva del brazo: Si pedimos a la persona que levante los brazos y uno queda más levantado que el otro o directamente hay un brazo que no es capaz de levantar.
-Alteración en el habla: Al sugerirle a la persona que nos hable, no es capaz de hacerlo o lo hace utilizando palabras equivocadas o sin coherencia.
Estos signos indican lesiones cerebrales que provocan parálisis o parálisis parciales motoras (como en el caso de la asimetría facial y la deriva del brazo) y de lesiones en las zonas del lenguaje (en la alteración del habla)
Si alguno de estos signos es positivo y aparece de forma repentina, salgan corriendo para el hospital más cercano. Hay posibilidades de que sea una falsa alarma pero eso es un mal menor comparado con lo que podría ocurrir de no hacer nada.
Con “Nintendos” que queman los nervios ópticos y que provocan tumores que se convierten mágicamente de benignos a malignos. Sin perder de vista lo más básico y esencial sobre la epilepsia, que hay de dos tipos: La epilepsia enfermedad y la epilepsia demonio con el recurso siempre fidedigno de la Biblia.
Si fuera en broma haría gracia. Pero a mí me da miedo, porque lo dice en serio y además la gente le aplaude. Y no hay algo más repateante que oír repetidamente tonterías como “que los médicos no habían visto nunca antes”.
En fin, parafraseando (y modificando) una cita de alguna antigua escritura:
Poned un micrófono, y dejad que los tontos se acerquen a mí.